Jardín Zen (en miniatura)



Son jardines secos y se llaman (枯山水) o de piedra (sekei-tei) debido a sus componentes. Fueron creados para contemplarlos durante la meditación por los monjes Zen durante el período Muromachi (1336-1573).
Los jardines zen son de dimensiones pequeñas y están formados por un campo de arena que contiene grava, rocas y algunas veces musgo, hierbas y otros elementos naturales. En ellos encontramos los fundamentos principales del arte y la cultura japonesa.
Para los orientales durante la meditación se capta directamente la realidad sin la participación del pensamiento y el lenguaje. Representan el universo y están concebidos para inspirar vitalidad y serenidad.

Cuando no disponemos de espacio real (terreno, solar) podemos realizar un jardín en miniatura que nos servirá de representación. Para ello necesitamos un caja de madera, que rellenamos con los siguientes elementos naturales.:

-Arena: Neutraliza los malos pensamientos, las actitudes y emociones negativas, favoreciendo a la serenidad. Si la arena es alisada nos recordará el caminar por la playa y los surcos simbolizan los diferentes caminos en la vida.
-Las Piedras: Que representan los obstáculos o las experiencias de la vida. Las que son irregulares y asimétricas contienen una mayor carga de energía. En el plano físico, representan las montañas.
-Conchas o caracolas marinas: Nos conectan con el mar y nos recuerdan su presencia. Representan la tranquilidad y la paz que se percibe ante la presencia de un mar en calma y el sonido suave de las olas.
-Rastrillo (pequeño): Lo utilizaremos para "peinar" un acto en la arena fijando la intención, creando situaciones que deseamos como la prosperidad, estabilidad ect. También para cambiar las que nos perjudica, como ansiedad, negatividad etc.
-Las velas: que sirven para iluminar el jardín con una luz sedante y natural. Dentro del jardín se pueden colocar velas pequeñas aromáticas o de colores.

*Las piedras y conchas las "limpiaremos" previamente con agua y sal, ante de realizar el jardín.
Como tu creación será personal, si lo deseas puedes separa los espacios, dependerá de tu creatividad y tus gustos.
Su exposición o situación en nuestro hogar, será en un espacio donde "sintamos" buenas vibraciones y preferiblemente encarado al Este (salida del sol).
El Jardín Zen nos ayuda a relajar nuestra mente, tranquiliza la ansiedad y la angustia. Podemos cambiar las formas, tantas veces como queramos, retirando las rocas o piedras, alisando la arena, colocando nuevamente todos los elementos y trazando los surcos que representan nuevas oportunidades. 


Es una herramienta de terapia natural, donde te relajaras de manera progresiva y notando los efectos a nivel interior y mental, pruébalo!