Liberando tensiones localizadas


Vamos a extraer de nuestro cuerpo la tensión que tenemos acumulada en zonas localizadas, de manera sencilla, práctica y natural. Después de una jornada laboral completa (independientemente de la clase de trabajo), la rutina diaria, las obligaciones familiares y un largo etc, hemos acumulado en nuestro cuerpo diferentes puntos de tensión originando una sensación de agotamiento, cansancio y pesadez muscular. Esto se debe al esfuerzo físico y también mental (preocupaciones, presiones laborales, stres etc). Antes de que nuestro cuerpo vaya a descansar totalmente (dormir) debemos de "limpiar" y liberar las tensiones, para que durante el descanso nocturno el cuerpo se regenere de manera natural, sin que nada pueda interrumpir su proceso. Para ello seguiremos estas técnicas muy sencillas y las practicaremos en la medida de lo posible a diario siempre que el cuerpo nos lo "pida".

Si tienes la posibilidad de estar en un ambiente tranquilo, con luz tenue o una música relajante perfecto, sino es el caso tampoco pasa nada pues estamos trabajando los músculos y las tensiones.
Realizaremos unos ejercicios con el cuello en forma de rotación, de derecha a izquierda y viceversa.
Es importante que lo hagas despacio (podríamos lesionarnos si lo hacemos rápidamente). 5 rotaciones cada vez (recuerda despacio).Una vez terminado, bajamos la cabeza ligeramente hacia abajo mirándonos el pecho y la dejamos caer sin esfuerzo, respiramos hondo y expulsamos el aire sin prisas, levantamos la cabeza y ligeramente (nunca de manera brusca) la inclinamos hacia atrás todo lo que podamos (sin forzar), respiramos hondo y expulsamos el aire lentamente. Nos ponemos en posición normal y volvemos a respirar...
Seguidamente hacemos rotación con los hombros de delante hacia atrás (sin forzar) y viceversa 5 veces cada vez. Ahora igual pero individualmente primero un hombro hacia delante, hacia detrás (5veces por sesión) y después el otro hombro de la misma manera.

Si hacemos bien estos ejercicios sin brusquedad y sin forzarnos, nuestros músculos se estarán "aflojando" y relajando, recuerda que la respiración es importante. Estos ejercicios se pueden aplicar con el mismo proceso a otras partes del cuerpo como los tobillos, las muñecas o la cintura (siempre suavemente).

Ahora procederemos a realizar una ducha, pero hemos de saber aprovechar ese momento, en el que estamos en contacto con el agua (elemento natural y de gran ayuda), para ello vamos a ser conscientes de que estamos con Agua, con ello quiero decir, que vamos a sentir su energía y pureza en nuestro cuerpo, en la piel y en cada poro.
El agua a de estar a temperatura media (tibia) ni fría ni caliente, fría sería una ducha revitalizante y no es el objetivo y si estuviera muy caliente (aparte de podernos quemar) dilataría los vasos sanguíneos, que tampoco es lo que nos conviene.

Una vez ya sumergidos en la ducha, intentaremos que la dirección del agua sea en nuestra espalda, hombros, cervicales y lumbares. Cerraremos los ojos brevemente y respiraremos hondo y expulsaremos el aire suavemente. Movemos hombros.. el cuello y disfrutaremos plenamente de esos momentos, desconectando del exterior...
Ya hemos terminado con nuestra higiene, nos paramos a pensar durante dos minutos en las sensaciones que hemos tenido, si somos capaces de sentir la energía del agua en nuestra piel y si hemos notado como nuestros músculos se relajaban.
Ya estás preparado para ir a descansar. Si lo ejercitas con regularidad y de manera consciente te garantizo que notaras la diferencia.


*Si tienes la posibilidad de poder ducharte a diario eres un privilegiado y has de ser consciente de la importancia de ello, aprovecha al máximo tu ducha, sin desperdiciar el agua., con brevedad y disfrutando cada instante. El agua es un derecho de todos que muy pocos tienen.*

*Supervisión: Sr. Alejandro Dalmau Peñeira (Fisioterapeuta).